jueves, enero 22, 2026

Algoritmo dominical




Le dejé un corazón como quien toca una puerta con la uña, apenas. Un rasguño tierno. El algoritmo, siempre más caliente que ético, nos hizo el favor. Me habló por mis zapatos —qué elegantes— y yo le pedí ver los suyos, como intentando desvestir los pies con la imaginación.