Estoy
cansada de los hombres, incluso de los "aliados"
Lo que cansa no es el “abandono” o que “se termine”.
Es la disonancia.
Que alguien se muestre presente, atento, cuidadoso, incluso “político”,
y luego actúe como si el vínculo pudiera desecharse o apagarse
sin consecuencias.
Sin reflexionar sobre el daño que deja.
Sin asumir ni un mínimo de responsabilidad.
