Me inquieta el silencio en las citas. No el silencio
cómodo, ese que se sienta a la mesa y pide un mezcal mientras nos coquetea,
sino el otro: el que se esconde detrás de un emoji ambiguo, de un “jejeje” que
no dice nada, de una mirada que te recorre como catálogo y no como
conversación. Hablar las citas, pensé, porque en las citas casi no se habla. Y
cuando no se habla, algo se rompe o, peor, nunca se intenta armar.
domingo, enero 25, 2026
jueves, enero 22, 2026
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